jueves, 11 de mayo de 2017

Crónica de un viaje en el tiempo


No todos somos conscientes de la importancia que esta ciudad tuvo para nuestras vidas. Yo misma me centraba más en la erupción del Vesubio y en la catástrofe que supuso, en vez de la vida que hubo antes.
Nuestro viaje ya había comenzado la mañana anterior con nuestra llegada a Stabia. Todos estábamos nerviosos ya que llevábamos aproximadamente medio año preparándonos para aquel día.
Después de desayunar en el RAS un café que cualquier italiano se avergonzaría de decir que se había hecho allí, cogimos el bus hacia Pompeya. Durante el viaje se podía apreciar los niveles de emoción que había en cada uno de nosotros, desde el que estaba aprovechando para dormir un rato hasta las que cantaban ritmos latinos a todo volumen.
Así pues, alrededor de las 9 de la mañana llegamos a la ciudad.
Recuerdo perfectamente que cuando llegué lo primero que se me pasó por la cabeza fue “Esto está más lleno de gente que la plaza Mayor en Navidad”. Era temprano, y mi cerebro no se fija en cosas más allá de cinco metros en esas horas.
Poco a poco nos fuimos alejando de esa multitud de personas para dar paso a otras que no estaban precisamente vivas…
Cada piedra, cada mota de polvo, cada resto había sido analizado y observado con tanta minuciosidad que había una cantidad de información inmensurable. Ninguno de nosotros imaginaba las claves que estos hallazgos habían supuesto para recrear la historia, nuestra historia.
Sinceramente, los romanos se lo montaban todo bastante bien. Sabían cómo sacarle el máximo provecho a sus domus de manera que, aunque no tuvieran la tecnología de la que disponemos hoy en día pudieran asemejarse bastante. A medida que íbamos avanzando aprendíamos también sobre la etimología de algunas palabras.
Por ejemplo, los prostíbulos se denominaban lupanares porque se decía que las mujeres que allí trabajaban aullaban como lupae (lobas) a los transeúntes que por allí pasaban. Curioso.
Pero hubo un momento que se me ha quedado grabado y creo que fue una de las claves por las que me he podido dar cuenta de la importancia de esta ciudad, es un recuerdo ahora pero que nunca se me olvidará.
Estábamos mi amiga Paula y yo en los baños y al salir encontramos una valla que estaba entrecerrada. Nuestras ganas de explorar aumentaron considerablemente y, tras mirarnos un segundo, echamos a correr hacia aquel lugar. De repente, ambas nos encontramos vislumbrando la panorámica (o lo que ahora se llama skyline) de Pompeya. Vesubio detrás de nosotras vigilándonos atentamente, al norte Nápoles, al sur Estabia. Era una vista increíble que le hubiera gustado a cualquier humano, y fue gracias a esto por lo que entendí que hubiera habido gente que, como yo, se hubiera enamorado de esto, y que hubiese decidido vivir aquí.
Yo no dejé más que marcas de suelas, pero ellos nos obsequiaron con muchos regalos, arquitectónicos, científicos y artísticos que hoy en día siguen perdurando. Así que, qué menos que darles las gracias a ellos y a ese maldito volcán que me vigilaba y que custodia la ciudad.

Fin

Lucía López de los Mozos



martes, 9 de mayo de 2017

Crónica del viaje


LOS LUGARES VISITADOS FUERON: POMPEYA Y NAPOLES.
CON ALOJAMIENTO EN EL RAS, EN ESTABIA.


Martes, 28 de Marzo

Por la maña temprano cogimos un vuelo dirección Nápoles, para empezar nuestro viaje de estudios. Al medio día ya estábamos en Nápoles. Nos dirigimos al RAS, lugar en el que nos alojaríamos durante los 5 días y 4 noches que duraba nuestro viaje.
Por la tarde, nos llevaron a la primera visita ya que no se podía perder ni un minuto. Fuimos a las dos villas que se encuentran en Stabia, fueron las de Ariadna y la de San Marcos.

Miércoles, 29 de marzo

Por fin fuimos a conocer Pompeya; teníamos muchas ganas de ver cómo era en la realidad, ya que en clase habíamos tratado mucho el tema de Pompeya, es decir, que íbamos con información suficiente para aprovechar la visita.
Lo que más nos impresionó era cómo se habían mantenido las casas, teatro, … después de la erupción del Vesubio, lo que más sorprendió fue lo bien que se había conservado el anfiteatro, ya que estaba casi intacto.
Cada cosa que nos contaban nos impresionaba más, ya que había cosas que no sabíamos.
Fue una gran visita, en conclusión, salimos todos muy contentos y con ganas de volver, ya que no lo vimos todo, por la gran extensión que tiene.

Por la tarde tuvimos el primer taller, trató de una simulación de excavación arqueológica; nos lo pasamos muy bien y descubrimos que es un trabajo de mucha paciencia, precisión y que te puedes tirar mucho tiempo en un sitio y no encontrar nada.

Jueves, 30 de marzo

Fuimos a visitar la ciudad de Nápoles, en la cual visitamos varios lugares como iglesias, las calles, el Teatro de San Carlo, el Palacio Real, el museo del Teatro de San Carlo y otros muchos lugares.
Nos llevaron a comer a una pizzería, en la cual nos quedamos alucinados con el tamaño que tenían las pizzas.

Viernes, 31 de marzo

Fue día de talleres y actividades en el RAS. Por la maña estuvimos haciendo mosaicos, como los había en los suelos de todas las casas y villas que visitamos durante esos días

Por la tarde tuvimos un taller sobre la música que nos lo dio el grupo de música Synaulia. Nos mostraron los instrumentos y cómo se tocaban.

Sábado,1 de abril

Nos despedimos de Lina, que fue la persona que nos organizo el viaje junto a nuestras profes Ana y Lali.

Y supimos de un montón de formas de comer la pasta, pero sobre todo los macarrones ya que era lo que teníamos para comer y cenar jajaja.
Se me olvidaba hablar del guía que tuvimos con el que aprendimos un montón y de los helados que nos tomábamos por las tardes en la playa.
Me lo pase genial y aprendí mucho, estoy deseando volver.


Andrea Lobato Mato, 4 ESO

jueves, 30 de marzo de 2017

Nápoles. 30 de marzo de 2017

La catedral de San Genaro




Por las calles de Nápoles




El Conservatorio



 Castel Nuovo


 La Galería Umberto I


 Teatro de San Carlo


Palacio Real



Nos despedimos del gran Lucio